miércoles, 5 de marzo de 2008

EL IMPERIO NORTEAMERICANO

Si a “Estados Unidos” les dieran a elegir entre Mongolia y Armenia, elegirían Mongolia sin ninguna duda. Primero, porque Mongolia le presta soldados para contagiar de democracia a Irak y para que los talibanes aprendan respetar a sus mujeres afganas. No nos olvidemos que más allá de infundir cultura yanqui. Kansas City aspira a apoderarse del oro y del petróleo de territorio mongol en honor a su amistad. Y porque Mongolia es la Madre Patria substituta de sus aliados más carnales: Los turcos. Armenia en cambio no le podría ofrecer nada o casi nada, salvo una botella de su prestigioso coñac. Azerbaidjian, hermana menor de Turquía posee petróleo, Turquía, posee bases norteamericanas en la frontera con Irak, Israel controla hipnotizando la mayor parte del mundo árabe, los petroleros del golfo ya están comprados, Jordania y Egipto están paralizados, Palestina está siendo saqueada sistemáticamente ante el somnambulismo del mundo, con la promesa de hallar una paz duradera, luego de la extinción del último palestino. Queda en la mira, Irán. Estados Unidos sabe que Irán le resultaría un hueso duro de roer, por tal motivo necesitaría el apoyo de muchos lacayos, armar alianzas con numerosos mendigos del Tercer y Cuarto Mundo y comprar mercenarios con amplia experiencia en salvajismo y depravaciones. Estados Unidos gracias al dólar ganó muchos adeptos, amigos carnales a quienes les envía periódicamente dinero a cambio de su subordinación. Es una manera elegante de exigir tributos. Antes, quien perdía una guerra le correspondía remediar los daños del invasor con oro, caballos, artesanos, jóvenes para incorporarlos a sus filas previo lavaje de cerebro y esclavas para la diversión de sus soldados. Hoy hay dos tipos de guerra, la efectiva y la moral y también dos tipos de tributos, efectivo y moral. Con motivo y sin él, los poderosos invaden países y se apoderan de sus tesoros arqueológicos, pasando por encima de su población con bombardeos aéreos, como en una competencia acrobática. El otro sistema es la de paralizar la voluntad de los pueblos necesitados con préstamos leoninos y apoyo militar, con la condición que le compren armamentos para su propia defensa, asesoramiento incluido y una base militar en su territorio debidamente equipada, incluida. Mejor dicho: les prestan dinero para que con ese dinero compren a los Estados Unidos un emparedado de Mc. Donald, una botella de Coca Cola de un litro y medio y algunas armas defensivas con la condición de no usarlas contra la población Kurda sin su aprobación. Las armas ofensivas son generalmente otorgadas gratuitamente como muestra de buena voluntad, “gratis”, a determinados países de comprobada fidelidad y de similar moralidad, de un parentesco carente de terroristas, de virus y sospechosos, a fin de que sean usadas y comprobadas su efectividad sobre el Líbano y Palestina; como ejemplo: Israel. Hoy día la industria armamentista es la más lucrativa del mundo. En segundo plano aparece la explotación del oro negro. La tercera opción son los países del Tercer Mundo, del Cuarto y del Quinto. Armenia está muy lejos de seducir a su Excelencia: El Imperio Democrático Norteamericano, ya que a unos pasos detrás se encuentran las minas Del Rey Salomón, el petróleo y el Libre Comercio. El único escollo que le queda a Norteamérica para finalizar su faena mundial, sería Irán. Cuba y el despertar de América Latina no preocupan demasiado, puesto que les falta armarse moralmente y de esto los Yanquis se encargarían siendo expertos saboteadores de iniciativas patrióticas y nacionales inapropiadas que no coinciden con las tradicionales doctrinas norteamericanas. Es posible con una intervención de poca envergadura logre que estos países latinos entren nuevamente en un largo letargo. Eso haría que el personal especializado en “Espionajes de Estado” tome un recreo merecido hasta nuevo aviso. Cuando en las naciones emergentes vislumbra un dirigente que podría provocar un Jaque Mate, alguien que por sus erradas convicciones no se coimea, lo mejor sería eliminarlo, como se ha hecho con Sadam o con los del Líbano. En su lugar se ubicaría un payaso a sueldo facilitándole los accesos a sus vicios preferidos y con ello se eliminaría otro posible dolor de cabeza.
¡Viva el Imperio Norteamericano! ¡Poder! ¡Poder! ¡Poder! Y subordinación. Hemos tenido que silenciar el mundo, obsequiado democracia con nuestros helicópteros artillados, nuestros bombarderos, nuestra aviación militar, en forma personal o por medio de nuestros aliados de Israel y Paquistán. ¡¡Heil!! ¡Síganme! ¡Vamos a derrotar al terrorismo y a los sospechosos, aunque tengamos que eliminar la mitad de la población del mundo! La droga, la derrotaremos más adelante, por ahora nos hace falta para el consumos particular de nuestro ejército. Caso contrario nuestros soldados se acobardarían ante el dolor ajeno. A los narcotraficantes extranjeros pronto los atraparemos y los condenaremos en nuestro país por sospechosos terroristas pertenecientes al eje del mal y por no unirse a los nuestros y por animarse a competir con nosotros, armando a nuestra espaldas su propia cartera de clientes. Somos en definitiva quienes supimos democratizar el burro por el rabo. Porque La Libertad es nuestra, es una estatua que nos pertenece. ¡God save América de los terroristas y de los sospechosos del fundamentalista mundo islámico!

¿YS I TURQUIA RECONOCE EL GENOCIDIO DE ARMENIOS?

¿Me pregunto, ¿qué pasaría si Turquía reconoce oficialmente el genocidio perpetrado contra la comunidad Armenia, le pida perdón a la humanidad por haber cometido el crimen más atroz de los últimos tiempos, indemnice a los sobrevivientes de la diáspora, entable buenas relaciones con Yerevan, convenza a sus hermanos los tártaros de Azerbaidjian que dejen de hostigar a los armenios y que se olviden del odio… ¿Qué pasaría? Mis hermanos de la diáspora y yo nos encontraríamos tan desorientados que no sabríamos si convendría renunciar a nuestro sentimiento armenio tanto tiempo defendido o bien, seguir aferrados a los recuerdos hasta nuestro último aliento. Si eso ocurriera, nuestro país de origen se convertiría en una Meca, en un peregrinaje turístico obligatorio y no obstante, creo que nadie regresaría para habitarlo. En nosotros sólo quedarían vigentes las añoranzas y una triste historia lapidada en nuestros corazones. Sería similar a lo ocurrido con Francia y Alemania, cuando toda su existencia fueron enemigos. Hoy ambos países han descubierto las bondades de una fraternidad que parecía condenada a desaparecer para siempre. Si los armenios de la diáspora pudieran borrar, aunque por breve lapso el espectro del genocidio, verían a los turcos como seres humanos y no como ogros y verdugos. Estoy seguro que tanto el turco como el armenio revalorizando su fe en la humanidad, recuperarían la dignidad perdida. Turquía pudo creer que con eliminar a los armenios ganarían en su autoestima y me parece que no fue todo lo planeado. Lo que Turquía logró fue acumular odio y más odio. Dicen tener un Dios, ese mismo Dios que adoran ¿no les llegó al alma para reprocharles su conducta mientras eliminaban al millón y medio de armenios? ¿Conocían acaso la historia de Caín y Abel? Supongo que no. El Sagrado Corán no lo debe incluir en sus páginas. Pero incluye otras moralejas, noblezas de conducta, que no fueron interpretadas ni obedecidas. Cuando asesinaban a los armenios, ¿acaso actuaban como musulmanes o como bestias incultas, heredadas de sus abuelos tártaros y mongoles? Se me hace que sería imposible que rezaran a Ala para atentar contra quienes rezan al mismo Dios. En sus corazones se habría infiltrado el “Sheitán”. Ellos como nadie reconocen su existencia. El mismo Sagrado Corán previene a los creyentes musulmanes de su mal. El fanatismo es contagioso y es una enfermedad que, llegado el momento, podría arrastrar multitudes de energúmenos enardecidos. Cuando se instale la paz en los corazones y afloren nuevamente las virtudes humanas, tanto el armenio como el turco entenderán que con la extinción de un pueblo se está saboteando la obra de Dios. Bien saben que matar a alguien es matar en él no sólo el soplo divino, sino el principio de una humanidad venidera. A veces pienso que en el fondo Turquía fue inocente, fue aconsejada, inducida maliciosamente y conducida al crimen por el demonio en persona. Claro que el demonio en cuestión no es precisamente una criatura parecida a un murciélago, el demonio puede usar el disfraz que mejor le cae, es un espíritu maligno que incorpora y adopta figuras humanas para lograr su cometido. Caso contrario no se explica que haya habido almas caritativas entre la población turca quienes ocultamente socorrieron a armenios durante las masacres. Mi madre Chamiram a los seis años y Areck, su hermana, de ocho años fueron cobijadas por una familia turca, mientras que el resto de su familia era siendo degollada en Deyarbekir, hoy territorio usurpado por Turquía. Hace siglos y más siglos que estamos figurativamente asistiendo sin querer a una de las peleas más dolorosas del género humano; la de la injusticia y la intolerancia racial. En vano hacemos fuerza comprometiendo nuestra energía para que la justicia triunfe, que el bien derrote al mal. En nuestro interior perdura un duelo entre dos fantasmas milenarios, uno fuerte y otro débil al que mentalmente, como es normal, apoyamos, sabiendo fehacientemente que si la pelea se define, nuestra pasión acabaría y cada uno volvería a contemplarse en su propio espejo de vanidades, como tratando de iniciar un nuevo concepto de la vida. Pese a todo, la vida nos ha enseñado a seleccionar hermanos entre los hermanos, sin olvidar quienes nos brindaron su respaldo afectivo en los momentos cruciales de nuestra existencia. Por lo visto cinco mil años no alcanzan para elaborar una conciencia de amor y de hermandad. Nuestro cerebro sigue siendo calibrado a base de ingenuidad. No me animo a decir que seguimos siendo animales por miedo a ofender a los animales tildándolos de ignorantes.

LOS SENTIDOS

¿Usted sabe que nuestro cuerpo astral puede alimentar nuestros cuerpos carnales que tú y yo poseemos, que puede conformar las ambiciones, las necesidades pasionales y hasta económicas a través de los sueños y las vigilias, que cada ser humano tiene, sin desarrollar, alguna que otra facultad extrasensorial, tal como los viajes astrales, la capacidad de visualizar el aura, las premoniciones, el desdoblamiento y tantas otras cosas que manejaríamos con la energía de nuestro cerebro? Tú y yo pudimos habernos sorprendido más de una vez con actitudes que nos han asombrado y que no les dimos importancia, siendo una señal de que nos encontrábamos aptos de poder iniciar una incursión en lo oculto, dedicándole la debida atención y algo de dedicación. ¿Usted cree que las profecías son obras de seres elegidos? Pues no, son seres que llevan un pie en la tierra y otro en el espacio; como tú y como yo, con la salvedad que descubrieron su don divino y se dedicaron a pulirlo y a sacarle brillo. Me preguntaría de qué forma lo lograron. Creo que la respuesta estaría en cada uno y la explicación detallada a la que se podría dar, no le serviría a nadie. Es un problema que cada uno debe resolver personalmente. No se trata de obrar milagros, tampoco de atravesar el muro e invadir uno de tantos mundos ocultos, como dirían algunos. Son sentidos adicionales y optativos que deben ponerse en práctica para constatar su existencia. Si nosotros no hubiésemos descubierto la sensación que nos otorga una caricia, la habríamos desconocido. Un ciego por nacimiento no tiene idea de lo que es una visión. Sin embargo puede vivir sin ella. Esas facultades a las que me refiero son sensaciones mundanas complementarias que se despiertan en algunos de nuestros cuerpos y su reflejo aparece en nuestro accionar; es como si soñáramos despiertos una realidad paralela.

LA ASTUCIA

Hoy las guerras se ganan con astucia, involucrando a terceros, cómodamente sentado frente al televisor y sin arriesgar la vida de ningún soldado. Ya no se trata de hombría ni de valentía, sino de meter púas en los países que se piensa derrotar. Provocar discordia, alterar el orden público y si estos ingredientes no son suficientes, matar algún que otro jerarca, haría que la población ignore quien asestó el golpe y se la tome con el vecino. Por ejemplo: para que en el Líbano se maten entre hermanos; se atenta contra el Primer Ministro de religión cristiana y se culpa a los musulmanes o a Siria y los partidarios del difunto, enfurecidos por la muerte de su líder, pierden el control y apuntan con su odio y demás armas contra sus hermanos musulmanes. Esto me hace acordar el cuento folclórico paradisíaco y Bíblico del Antiguo Testamento que narra que la serpiente que habla, se trepó del Árbol Prohibido para meter púa, utilizó a Eva en contra de Adán y a raíz de su astucia, aconteció la hecatombe a la que todos conocemos. Hoy quienes temían ser atacados por los iraquíes al querer defender a los palestinos de la agresión sionista, ganaron la batalla con astucia sin derramar una gota de sangre. Con astucia, conspiraron inteligentemente con el país más poderoso del Primer Mundo, sugiriéndole mandar sus tropas a atacar a Irak, esgrimiendo cualquier motivo y este, vanidoso, engreído y prepotente, accedió defender el honor de su ídolo. Y el ídolo quedó en casa siguiendo los acontecimientos por televisión. ¡Esto es lo que se llama “Astucia”! Como la población de Irak no pudo ser totalmente aniquilada por los bombarderos, se pensó colaborar introduciendo en el terreno saboteadores profesionales para minar ideológicamente a las dos fracciones islámicas: chiíta y sunitas y, que entre ellas se rompan los cuernos. Así fue que idearon las matanzas que perduran hasta la fecha. Gente especializada en explosiones, disfrazados de árabes, fueron quienes atentaron contra una mezquita chiíta, luego hicieron lo mismo contra una mezquita Sunita y el mundo islámico no tardó de enfrentarse y los voluntarios a inmolarse. Los provocadores volvieron a sus casas, sanos y salvos, se instalaron frente al televisor a disfrutar del éxito obtenido. “Total, mientras los iraquíes se matan, nosotros seguiremos en paz”- pensarían. Y tenían razón, lo planeado resulto todo un triunfo.
Irak, sumergida en una guerra civil, perdió capacidad e iniciativa por socorrer a sus hermanos palestinos asediados por Israel. Por un lado es invadida por ejércitos de distintas nacionalidades bajo el Mando Superior Norteamericano y por el otro, su población se está intercambiando cadáveres, sin siquiera querer entender que lo de ellos fue provocado intencionalmente por un enemigo solapado que los está aniquilando sin disparar un tiro. ¡Esto es astucia! Cinco mil años y diferentes exilios dejan muchas enseñanzas y la de obrar con astucia es una de ellas. No nos olvidemos que sus parientes cercanos utilizaron su tradicional astucia en contra de los armenios, aliándose carnalmente a los turcos e induciéndolos a cometer su crimen de lesa humanidad, mientras que ellos observaban extasiados. La táctica fue la misma.
Tomando impulso, Israel con todo su poderío se lanzó contra la fracción de Husb-Ala, en el sur del Líbano, pero no les fue nada remunerativo. Fracasó en su intento, pese a haber hipnotizado por un tiempo indeterminado la conciencia a una gran parte de los países del Primer Mundo. Recién cuando admitieron su derrota, y comenzaron la retirada, hicieron que los países hipnotizados del Primer Mundo volviesen en sí, recuperaran la memoria y se ocuparan de socorrerlos moral, espiritual y materialmente, pese a ser el mejor pertrechado del Medio Oriente, cuyo armamento es norteamericano por excelencia y de última generación. ¿Qué por qué el querido yanqui, aliado vitalicio y carnal de Israel autorizó el ataque al Líbano? Fue para que comprobara la eficacia de esos armamentos, cedidos a título experimental, sin costo alguno, ni fines de lucro; como muestra gratis. ¿Humillación? ¡Qué va! Hay pueblos que desconocen la humillación; son quienes le inventaron las lágrimas a los cocodrilos… Son gente con experiencia en el manejo de los grandes poderes, condición ciertamente destacable… ¡La astucia!

ACERCA DEL ORIGEN ARMENIO...

Temo con lo que voy a decir les caiga mal a mis hermanos de la diáspora, incluso a aquellos que habitan la lejana Armenia.
La palabra origen no creo que cuadre con los descendientes armenios repartidos por el mundo bajo las circunstancias ya conocidas. Tildar al armenio de raza, me parece que tampoco. El calificativo más adecuado según creo, sería: oriundos de los territorios que pertenecieron a la epopeya armenia de la Armenia milenaria. Porque el armenio no es un producto que se comercializa en los supermercados, lo mismo que un electrodoméstico que diga Origen China. Los indígenas de Australia y la raza asiática son, a mi parecer, las más conservadoras, las más cercanas a ser consideradas origen. Los chinos junto a sus parientes inmediatos: japoneses y coreanos son de la misma fuente. No nos olvidemos de la raza negra africana. En el Medio Oriente y en Asia menor la cosa cambia. Allí acontecieron tantas invasiones, se entremezclaron tantas etnias que sería imposible que permanezca alguna intacta hoy día. Desde hace miles de años se suceden los menjunjes de pueblos y de comunidades en todas esas regiones. Alguien molesto, me encararía diciendo: Pero, ¡yo soy judío…! Yo no le negaría ese placer de creerse lo que quiera, pero le haría acordar que judío es una religión, que sería imposible que él provenga de la antigua provincia de Judea. Y si abriéramos los libros de historia nos enteraríamos que El Profeta Abraham salió con sus tribus de Ur, y Ur era Caldea. O sea, los que creen ser judíos no son otro que caldeos. Una persona de religión cristiana o islámica, nunca antepone la religión por sobre su lugar de procedencia. La gran mayoría de los armenios son cristianos, la gran mayoría del Estado Vaticano es católico, pero son italianos, la gran mayoría de Irán es musulmán. Los ciudadanos de Israel son israelitas de religión judía, su tendencia política es otro tema. La fisonomía es el espejo de esa mezcla de razas y etnias.
Vuelvo a decir que lo armenio no es más que un sentimiento arraigado muy hondo en que cada uno de los hijos de los sobrevivientes del genocidio que conserva como una reliquia del pasado, porque lo armenio es una irrealidad, más bien una ilusión de que nos parezcamos a nuestro antepasado armenio. El día que la “Causa Armenia” sea resuelta definitivamente con Turquía, en cada uno de nosotros habrá un armenio menos y en cada uno de los habitantes de Yerevan, habrá un armenio más. Y allí florecerá un nuevo pueblo que se llamará “Hayastán” en memoria de todos los caídos durante el genocidio, será una reivindicación de que seguirán vivos en la memoria de cada uno de nosotros, los desterrados en la diáspora.

RESPUESTA A UNA NOTA APARECIDA EN EL SEMANARIO "ARMENIA" DE BUENOS AIRES

Acabo de encontrar una nota en un semanario cuyo autor dice llamarse “Redacción”. Se refería a una señora poetiza de paso por Buenos Aires, que había sido consagrada como tal en Armenia soviética. La nota en cuestión contenía, además de las proezas de esa distinguida dama, una fotografía donde aparecía su perfil y otra, junto a los cinco integrantes de la convocatoria. Por la derecha y en primer plano se distinguía “Redacción”, el encargado de la nota, seguía una cultísima señora directora en un colegio armenio, luego venía una muy hábil traductora, la talentosa agasajada, un viejo admirador y complementaba la escena, un joven aficionado. Esos eran los representantes genuinos de los “Escritores de Raíces Armenias de Argentina” UDEA. El único omitido erróneamente, el único escritor presente que no figuraba en la lista de los candidatos por no pertenece a la elite partidaria convocante, era yo: Rupén Berberian. Cuando la invitada de honor tomó la palabra y quiso tener referencias de los escritores presentes y de sus libros, el señor “Redacción” reconoció abiertamente no ser escritor, se dedicaba a reunir notas sociales para su semanario. La señora que le siguió exclamó: “Yo no; soy directora de un colegio armenio”. La tercera contestó: “Yo no escribo; soy traductora profesional”. El cuarto asistente admitió sonrojando, ser un viejo admirador. El siguiente dijo ser actor, pero trabajaba en una joyería. La única persona dedicada a la literatura, omitida sea intencionalmente o por error, era yo. Fui quien formuló la pregunta mencionada en la nota, sobre: “cómo se hace para ser un buen armenio”.Yo no figuraba en ningún renglón, ni siquiera al pie de la página, era por lo visto el asistente fantasma, siendo el único escritor presente y ex presidente de la UDEA.
Corrió la misma suerte la famosa Panadería Armenia que generosamente donó unos exquisitos dulces como participación en el evento.
En la nota se destacaban los logros obtenidos por la señora poetiza y con quienes se había cruzado a lo largo de sus tantos años de vida. Mencionaba que era abogada, actriz, locutora y sobretodo una gran poetiza recordada en Armenia y, que vivía holgadamente en los Estados Unidos. Digamos con objetividad que la convocatoria como homenaje, se coronó con un rotundo fracaso, pese a que su realización acontecía en uno de los hoteles céntricos más conocidos. ¡Un fracaso, que el amigo “Redacción” le pareció un éxito! Después de todo, siendo redactor de notas sociales para el semanario Armenia, estaría habilitado para disfrazar gatos en liebres y vise versa. Además, al exponer su propia fotografía junto a los cinco integrantes de rigor, representantes y miembros genuinos de la UDEA, dejo satisfecha a los organizadores del evento, al Semanario Armenia, a sus lectores, a los dueños de la Panadería y por supuesto se ganó un punto a favor en la bolsa de las apreciaciones de su semanario.

¿QUE LES PASO A MIS HERMANOS?

Hay quienes todavía miran con buenos ojos, los labores de los yanquis utilizando plagas, induciendo el virus del dengue hemorrágico y otros virus como el SIDA en los países que no aceptan ser sometidos por el Mandamás. Hoy nadie ignora que las armas químicas han sido utilizadas en Cuba y por supuesto en África. ¿Usted podría imaginar a un energúmeno apretando la garganta a un niño indefenso y además quejarse porque el agredido no se queda quieto? ¿Podría imaginar la escena rodeada de observadores apostando por el tiempo en que el niño tardaría de expirar? Palestina árabe o lo que quedó de ella, está siendo sistemáticamente descuartizada, estrangulada por un energúmeno y hay países que apuestan sobre cuánto llegaría su final. La política antisemita de Israel es hacerles vida imposible a los palestinos para que abandonen sus tierras, porque cuando se marchan serán considerados culpables ante el gobierno israelí que les hará perder todos sus derechos. Algo similar fue lo acontecido con los armenios en los territorios usurpados por Turquía.
Alguien en una reunión en la que se exhibía una película sobre el trazado del Muro de Apartheid en Cisjordania y Palestina, al escucharme hablar sobre los árabes palestinos, interfirió lo mío diciendo que los palestinos no eran árabes. No me costó demasiado interpretar su mentalidad racista, antisemita y sionista. Para ese personaje y para muchos de su misma calaña, los palestinos ya no son nadie, por consiguiente dejaron de figurar como árabes. Para esa gente, el árabe es aquel que aprendió a amoldarse a ellos. Los otros son sombras que todavía hablan árabe. A los negros de Sudáfrica les pasó lo mismo, a los armenios también. Es increíble como las ideologías infrahumanas se transmiten de pueblo en pueblo. El Nazismo al Sionismo, de los sefaradíes al Pan turquismo. Se me hace que son actitudes cobardes y temerosas. Porque Israel, con todo su poderío bélico le teme a los indefensos árabes palestino. El muro con que le roban sus tierras y los aíslan refleja su indiscutible temor. Dicen que es para protegerse y tienen razón. Yo le pongo rejas a mi puerta porque temo a que alguien me asalte. Y ¿por qué habrían de asaltarme? Porque la sociedad a la que forma parte es injusta, errada, discriminatoria, corrupta e inhumana. Es la de ponerse a fusilar a todos los leones de las sabanas africanas para evitar que una excursión de un safari sea atacada por ellos. Si me preguntaran quien de los dos es el culpable de todas esas masacres, yo les diría: el tercero, sin duda alguna. Me refiero al Reino Unido. Israel es obra de Inglaterra, hoy apadrinada por los Estados Unidos. Inglaterra les vendió a los judíos errantes, a ocultas, Palestina, sin considerar su población árabe. Primero desarmaron al pueblo y se retiraron sigilosamente permitiendo de esa forma que fuera atacada por un ejército adiestrado y disciplinado en Inglaterra y que, a colación, sería llamado Israelí. Algo similar ocurrido en Irak; fue desarmado y enseguida invadido por la valiente armada norteamericana. Esta vez el interés yanquis era apoderarse de su petróleo y el lavaje de dinero. Aquello de Israel era apoderarse de toda la región y de lo ajeno, que es peor, puesto que se trata de expulsar bajo amenaza de muerte una población, la de derribar sus casas, armar asentamientos sobre el terreno y ocuparlos. Miren qué paradoja: Quien no está de acuerdo con la obra criminal de Israel es un antisemita y ellos que atentan contra sus primos árabes no son antisemitas. Si no lo son, ¿qué serán, Sionistas Nazis; discípulos del Fûhrer?Si no estaré soñando; ¿no eran ellos, esos mismos asesinos que engañaron el mundo con aquello de amantes de la paz? ¿Cómo es que les enseñen a sus hijos a odiar, discriminando y despreciando a los niños árabes de su misma edad, permitiéndoles que los amenacen con matarlos? ¿Qué les pasó a mis hermanos, se les dio vuelta la Paz con su engreimiento?

¿LOS SALVADORES?

¿Cómo puede ser que se cuestionen la conducta de ciertos países por los Derechos Humanos y a otros que cometen genocidio y estrangulan pueblos, la humanidad les sonríe, incluso los convierten en aleados comerciales? Tengo la impresión que el tema de los Derechos Humanos es una cortina de humo para ocultar maniobras fraudulentas y engañar la opinión mundial, mientras se firmen tratados comerciales con los criminales. ¿No será que los intereses de las naciones son más poderosos que la vida humana y todo lo demás son aparatosidades de un circo? Cuando en aquellos tiempos no tan lejanos, se repartían los países entre los europeos, se ejercía al igual que hoy, traiciones políticas. La vida ajena sigue importando poco y nada. Los franceses habían entrado a Marash, ciudad mayoritariamente poblada por armenios, supuestamente con intención de defenderla del genocida turco y ya sabemos lo ocurrido, la ciudad fue abandonada a su suerte y con las consecuencias desastrosas conocidas. Nosotros lo sabemos, el mundo no, por eso nuestro deber es remarcar la traición, por más que Francia haya resultado con el tiempo uno de los países más humanitarios para con los armenios. Aquel tiempo como ahora, la vida ajena valía y vale poco y nada. Lo importante es cacarear contra la injusticia mientras disimuladamente se cometen peores injusticias. La idea de las naciones emergentes es tratar de asociarse diplomáticamente a Dios y al demonio, por sí acaso. Lo fue siempre y lo seguirá siendo. Todo es un coqueteo con quien representa el poder y una pugna por la mayor tajada de la torta que produce amnesia. Mientras los demás se rompen los cuernos, el criminal descansa. Incluso los brazos largos de algunas naciones son considerados talentos innatos, son aplaudidos por los ingenuos y los esclavos con corbata. Asesinar a una persona sospechosa en otro país es un logro consagratorio mientras la hermandad de los asesinos lamenta aparatosamente no haber podido juzgarlo. O sea: un sospechoso carga con la culpa de las dudas y hay que eliminarlo para conquistar la paz, y el mundo se calla y el país asesino lo festeja con bombos y platillos como una de tantas proezas de habilidad y astucia, una más para agregar al libro de Guines o introducirlo en la Biblia para la memoria de los que vendrán: otra ejecución simbólica de un David que mató a Goliat haciendo estallar el vehículo en que viajaba. Si esto forma parte de los Derechos Humanos, yo sigo sin entender nada. Se me hace que el espionaje es el arte de la traición. Y los países poderosos son los que más artistas utilizan para sus safaris en las junglas de cemento de las naciones pertenecientes al “eje del mal”, ocupados por “sospechosos”. Para los países emergentes existen dos posibilidades de supervivencia: una, inclinarse ante el jefe de turno u oponerse a arrastrar cadenas impuestas. Ambas son de peligro. Dependería del azar y de cómo vienen barajadas las cartas. Los armenios se jugaron a todo o nada contando con el respaldo de los países cristianos de occidente y se equivocaron, en los países de occidente el cristianismo está contaminado, sufre el virus del descreimiento y es contagioso. Cristianos de fe cristiana, prácticamente no existen. Las cruzadas pertenecían a otras épocas. Los armenios murieron esperanzados en que su fe cristiana los habría de salvar, y así les fue. Diría que cayeron mártires de su fanatismo religioso y de su fe en Dios. Los únicos que podían haber salvado a los armenios y que me perdonen mis hermanos por lo que voy a decir, eran los turcos; sus verdugos; aún siendo criminales y de religión islámica. Tomando ese ejemplo, diría que los únicos que podrían salvar a los palestinos son sus verdugos, aun siendo criminales y de religión judía.

MAS SOBRE LA ASTUCIA

En Suiza conviven cuatro clases de gentes que se intercambian cuatro idiomas. En Canadá conviven dos clases de gentes y se manejan en dos idiomas. ¿Por qué al Reino Unido no le ocurrió armar algo similar en Palestina donde pudieran compartirse dos pueblos semitas y dos idiomas? ¿Por qué tuvo que permitir que el odio y la muerte reinen en ese territorio? Se me hace que la decisión viene del tiempo de Las Cruzadas, de cuando el Rey Arturo se atragantó con una espina al volver derrotado por Salah El Din Al Ayubi. Se tomó venganza entregando al judío errante el más discutido y peleado de todos los territorios del mundo. En mis anteriores escritos había señalado a los turcos sefaradies, mejor dicho los safaradies convertidos en turcos, sin renegar a su razón de ser, fueron quienes incentivaron a los turcos matar a los armenios. Y ahora que lo pienso, pudieron ser los ingleses quienes ocultamente incentivaron a los israelíes a aniquilar a los palestinos. ¿Por qué no?, después de todo fueron ellos los de Su Majestad La Reina, quienes acomodaron al judío errante en la casa de los palestino. Si no me equivoco, el armamento que el Haganá utilizó fue de fabricación inglesa. Y es posible también que al retirarse Inglaterra del territorio palestino con su protectorado a cuestas, bien pudo haber vendido su arsenal bélico a los judíos errantes.
En verdad es muy difícil confiar en un país con trayectoria colonialista. Vieron lo sucedido con el Reino Unido en la India, los tuvieron que sacar a patadas. Vieron que sucedió en Sudáfrica. Nelson Mandela les bajó los humos luego de veintisiete años de prisión, soportando un racismo galopante. Que yo sepa, Inglaterra nunca fue trigo limpio, ya ven sus semillas quedaron impregnadas del suelo norteamericano. Hoy mientras los ingleses se lavan las manos, sus herederos quienes los representan bajo otra denominación, pero con la misma mentalidad usurpadora, están aniquilando a Irak. ¿Por qué creen que Bush y los Británicos se entienden a las maravillas? Son de la misma sangre y de la misma mentalidad, además y para colmo; hablan un mismo idioma. Fueron los piratas de los mares, hoy sus descendientes actúan de piratas terrestres en los países del Medio Oriente. Fueron los tratantes de esclavos de África; hoy sus descendientes son los explotadores de los países petroleros y de los países bananeros. En la misma Palestina, la ciudad de Yafa poseía playas cercadas y privadas para los ingleses de su Majestad, separadas con púas metálicas de los palestinos, por miedo a verse contaminados de urticaria moral. Los ingleses no son racistas, ni siquiera antisemitas, tienen gran sentido educativo. Me pregunto: ¿dónde estuvieron cuando Turquía asesinaba a los armenios? Estarían, supongo, como de costumbre, robándoles los víveres y apoderándose de territorios ajenos, como Gibraltar y las Islas Malvinas Argentinas, para ir nombrando…Al inicio de los disturbios en Palestina, los ingleses se llevaron el dinero depositado por los palestinos en los bancos de Su Majestad, (entre los cuales figuraba la fortuna de mis padres), y su arsenal militar pasó a manos del judío errante. Y no me extrañaría que el mismo judío errante les haya comprado Palestina, como pago de recompensa porque la bella Raquel, hija de un judío errante, entregó sus joyas en préstamo para salvar la corona del Reino de Inglaterra. Con condición, ¡Cuándo no!, de que Inglaterra le obsequiara Palestina, Judea incluida. El mismo interés tuvieron los sefaradies en Turquía, hicieron a que se aniquilaran los armenios aspirando a ser recompensados con un premio: Palestina. Pero con Turquía se desbarató el plan, no obstante, los armenios fueron víctimas de esa conspiración. Intentaron con la misma astucia con Inglaterra y esta vez los sueños del judío errante, dio sus frutos, comenzó a realizarse. Dicen las escrituras que Israel abarcaría desde el Nilo hasta el Eufrates. Llegaron al Nilo, con un pequeño escollo llamado La Franja de Gaza y, con el intermedio de su Padrino, dentro de poco, el Eufrates les ha de pertenecer. Dentro de un tiempo prudencial no habrá más habitantes vivos en Irak. Entonces Israel estirará sus fronteras tal como lo hiciera en las alturas del Golán (Siria). Debo suponer que la astucia es un talento desvirtuado, pero que da frutos y hermanos carnales como Turquía, Inglaterra y los Estados Unidos.

LA DISCRIMINACION

La discriminación es un hecho imperdonable en todas sus manifestaciones posibles. Duele y queda grabada en la memoria, principalmente durante la edad escolar.
Normalmente se entiende por discriminación al racismo, a las divergencias de los credos, a la de los partidos políticos, al fanatismo en los deportes. Pero hay una discriminación que no entra en los cálculos y es aquella que les toca soportar a quienes, en un momento dado nadaron en la abundancia, fueron primera figura y por los avatares de la vida, perdieron su fortuna y hoy son olvidados por quienes frecuentaban su casa y comían en su mesa.
Un beduino de regreso a su hogar se encontró con un tradicional festejo, gente en derredor de un suculento banquete, comiendo y bebiendo mientras que otros bailaban. La costumbre árabe para cualquier forastero era saludar y arrimarse a compartir el festín. Y nuestro beduino avanzó queriendo integrarse al grupo, pero fue impedido por no llevar ropa adecuada. El hombre no ofreció resistencia, fue a su tienda y volvió al poco tiempo impecablemente vestido; llevaba una túnica bordada con hilos de oro. Fue inmediatamente recibido por los mismos hombres que le habían impedido acercarse y lo ubicaron en un lugar de privilegio frente al “Mánsaf” (banquete). Al instalarse, nuestro hombre comenzó a llenarse la mano con arroz, piñones y carne de cordero y a echarlos sobre su ropa, diciendo: ¡Come! ¡Come! ¡Los honores son para ti! La gente asombrada se preguntó por qué ese hombre actuaba de esa forma y él, adivinando lo que les intrigaba, les explicó que había venido antes y fue rechazado por no llevar ropa adecuada y ya que la vestimenta era más importante que él, le ofrecía honores a su atuendo.
Un caso similar sucedió con un conocido industrial, admirado por sus generosos aportes a la comunidad Armenia; presidente aquí, presidente allá, porque solía derrochar dinero manteniendo colegios e instituciones benéficas. De pronto el destino le jugó una mala pasada, perdió su empresa y, como por arte de magia, a todos sus amigos. Hoy sin su emperio industrial se siente marginado y abandonado. O sea: mientras tenía dinero era un señor y ahora que no lo tiene dejó de ser interesante. Esta es la discriminación a la que apunto; la crueldad humana que adopta cierta clase de gente con quienes les han dado tanto. La ingratitud parecería formar parte de la clase adinerada. Para ellos el dinero es una competencia del poder. Es también cierto que nuestra comunidad es poco solidaria con el árbol caído, es por lo visto una innata característica de nuestro pueblo. Recordaría a mis hermanos aquel proverbio árabe que, traducido sería: “Uno sigue siendo pobre cuarenta años después de haberse enriquecido y seguirá rico, cuarenta años después de haber se empobrecido”. Mi gente aún no entiende que la época de “Sálvese quien pueda”, acabó aproximadamente noventa años atrás y el sol está sonriéndonos nuevamente. Como que el genocidio paralizó en parte nuestras neuronas, nuestra evolución mental y las consecuencias están a la vista: la pobreza está tan incorporada en nosotros que nos ha tornado, quien más quien menos, aves de rapiña. En vez de solidarizarnos con el dolor de nuestros hermanos, tratamos de arrancarle la última tajada antes de abandonarlo. Quisiera imaginar que el genocidio incidió en esta, nuestra retorcida conducta, ya que no me animaría a creer que nunca fuimos fraternales, generosos y hombres de bien; suficientemente inteligentes y astutos. Si jamás lo fuimos, entonces el genocidio fue bien merecido y habrá de sernos aleccionador, aunque… lamentaría por los niños, las mujeres y los ancianos que tuvieron que experimentar la volteada.
Tal vez en el futuro entendamos que para honrar nuestras raíces es un deber ser solidario, saber perdonar y aprender a hermanarnos. Mentalizarnos con que el dinero no hace a la persona; que nadie es mejor que otro, que todos tenemos el deber con todos y que el hecho de abrir el corazón y educar la conciencia debe ser la consigna para nuestro futuro, si es que pretendemos permanecer como pueblo. Para que lo armenio no muera, no hay que permitir que nos estanquemos entre los errores ancestrales que no nos han permitido alzar vuelo.